Contexto histórico

 

Automedicación

 

 

Orígenes

Separación iglesia-medicina

 

“…hasta 1848 era facultad discrecional del arzobispo de Canterbury conceder diplomas a cirujanos e internistas ingleses”[1].

Esto es sólo una muestra del control ejercido por esa época por la iglesia, que influía en los cánones de la medicina,  con lo cual buscaban no sólo controlar el alma de los fieles sino también sus cuerpos, algo tan importante como la calidad de vida de las personas.

Sin embargo eso cambió con las revoluciones laicas a finales del siglo XVIII, donde se accedía mas fácilmente a un título, y los poseedores de éstos (médicos y farmacéuticos) tenían de cierto modo más prestigio y poder que la competencia, es decir, curanderos, herboristas y terapeutas ambulantes. Es así como se cambian los paradigmas y la “medicina moderna” empieza a perseguir a quien no tenga un título que lo avale. Casos como la creación de la Asociación médica americana (1847) y la Asociación farmacéutica americana (1852) que buscaba, la primera, una medicina ética y científicamente irreprochable y la segunda se dispone a controlar la dispensación de fármacos. Ambas sólo muestran el afán de monopolizar la manera de curar a las personas, cosa que parece natural ahora, nunca se había pensado de esa manera.

Es así, como se jura no sólo  a proveer un tratamiento a los pacientes (juramento hipocrático) si no también se jura fidelidad a un gremio de doctores o farmaceutas y es éste quien tiene derecho de decidir procedimientos y curas, se produjo también un cambio en el pensamiento de la humanidad, dejando de creer que se era capaz de una autonomía en lo que curarse respecta, es por esto que se le dá un estatus superior a la medicina, y no es de extrañar el dicho “Dios ha muerto” ya que la curación no era instancia de Dios nada más si no que también la “medicina” podía hacer grandes avances por sí misma.

 

Los elíxires milagrosos y doctores versus matasanos

 

La creación de estas instituciones no disuadía a otros para tener parte en este negocio de curar, y la manera cómo competían estaba dada por el uso de los llamados “fármacos de autor” de los cuales el más famoso es la Coca- cola. Éstos remedios poseían varias características, eran de fórmula secreta, cualquiera los podía hacer (es decir inventarse una fórmula, ir a patentes, etc.), había muchos (casi 50.000 registrados), se usaban varios medios de propaganda para publicitarlos, además que no era necesario decirle al público la composición, (eran con fórmula secreta después de todo). 

Estos elíxires milagrosos servían para curar de todo, por ejemplo el linimento del doctor Sloane (1870), era recomendado para torceduras y estaba avalado por la American  Medical Association, contenía  entre otras; nitrato de plata, pan de arena, cadmio, carbón, nitrato de plomo, ferrocianuro de potasio, whisky, ron caribeño, vino de opio, coñac y tapioca. Ésto como ejemplo de lo que podía contener un “medicamento” en esta época fuera o no avalado. No había mucha diferencia entre la oferta farmacológica de los hipocráticos, con asociación y todo, a la oferta de ese grupo de personas sin título, más bien empíricas en la formulación de medicamentos. Pero hubo casos en los que se reconocía que esos menjurjes muchas veces no servían para nada (como el decano de la escuela de medicina de Harvard O. Wendell Holmes (1809-1894))

Pero era más fácil para el común del gremio de los médicos actuar como lo habían hecho, ya que la clientela no se conformaba con “seguir el curso natural” como lo recomendaba el doctor Wendell, si no que exigían más, algún paliativo para las enfermedades y el pensamiento general era que no se iban a curar si no les daban “algo”.

Es así como se inicia la batalla entre los “charlatanes” y los que tenían un título, sin embargo, como anteriormente se ha mencionado, no existía mucha diferencia entre unos y otros.

Los de “el título” eran boticarios, médicos y grupos de químicos con grandes laboratorios, Merck, Parke o Bayer, la existencia del correo y su comercio de medicinas hacía más irritante esta industria para el fabricante de medicinas sin título, no obstante, los mismos médicos recomendaban alguna de estas medicinas patentadas (90 por 100 en 1901)[2], se hicieron varias campañas para frenar este uso indiscriminado de medicinas inseguras, se temía entre los médicos y farmaceutas que “el temible hecho de que cualquiera, fuese cual fuese su educación o su crítica, podía ser fabricante de drogas y por lo misma un homicida en potencia[3].   

 


[1] Historia de las drogas, volumen 2, de Antonio Escotado, alianza editorial, pagina137

[2] Young, 1961, cap 158

[3] Cfr. Schimdt y Larking 1974, pag 25.

 

Plan de trabajo

¿Te has preguntado si existe algún remedio milagroso para cualquier enfermedad? O porqué la gente confía más en la opinión de “alguien” que en la ciencia médica moderna, ¿es tan difícil el acceso a la salud? De eso se trata la automedicación, del uso de medicamentos sin el diagnostico de un profesional, como se dice “a ojo”.

El proyecto surge por varias experiencias personales que seguramente todos hemos tenido, la automedicación es un peligro que nuestra sociedad “despreocupada” no toma en cuenta y es por esto que hemos decidido investigar y mostrar nuestra opinión del tema, para que muchas personas se concienticen.

El contexto que tenemos en la red es pobre ya que aunque es un tema del diario vivir no se lo toma muy en cuenta en investigaciones porque no represente un peligro inminente, éste representa otro punto a mostrar.

El tema requiere una profunda investigación de la cultura en la cual vivimos, determinar si esta sociedad es propensa a creer en supersticiones por sus raíces o si existen otras causas que no se han meditado.

Para esto realizaremos entrevistan que nos den una amplia visión sobre el tema, específicamente serán encuestas a varios sectores de la sociedad, porque son las personas del común las que aun no ha hablado del tema, encontrar historias periodísticas sobre estos temas es la principal preocupación de esta comunidad.

Sin embargo para tener una visión global de todo el tema es necesaria la visión de instituciones gubernamentales, campañas, si se han hecho, sobre el tema. Conocer la opinión de entidades como la seccional de salud de Antioquia es importante para saber cómo ve el gobierno temas como estos.

La otra parte de la investigación se centra en otro aspecto de la automedicación que tiene mucho que ver con el tipo de sociedad que estamos es la práctica de consultar médicos brujos, o yerbateros, éstos si un poco mas cubiertos por los medios de comunicación, no por ser un peligro ni mucho menos, sino por ser una curiosidad para la gente. No obstante este tema se tratará desde la perspectiva investigativa, con crónicas y reportajes que nos ayuden a establecer el contexto actual de estas personas en Medellín, la opinión de un profesional de la salud también es requerida en este aspecto porque son estas personas las que nos pueden ayudar a descubrir las verdaderas consecuencias detrás de toda la parafernalia y exaltación que genera normalmente.

Y por ultimo trataremos en esta comunidad un tema espinoso pero necesario, la curación por fe, más específicamente la que va de la mano con las religiones, sobre el contexto de este aspecto son bastante conocidas las historias de santos que santos cuyos milagros son principalmente relacionados con curar a personas de enfermedades “incurables” valga la redundancia, para esto se harán reportajes de casos reales en los cuales la ciencia será nuestro filtro para seleccionar y tener una visión completa e imparcial del tema .

Automedicación-consecuencias

Una experiencia desagradable por tomarse una pastilla que “le recomendaron”

Agradecimientos a Tatiana